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Método publicado

Qué cubre el reporte por dominio, y qué no

«Buscá tu dominio» corre una investigación real sobre un dominio puntual y te la manda por email. Esta página dice, sin vueltas, qué busca, qué no busca, y por qué puede volver sin una sola señal. Es la misma vara que le exigimos a cualquier herramienta gratuita ajena: si una cifra o un hallazgo aparece en el reporte, tiene que poder auditarse. Nunca "confiá en nosotros".

Qué cubre

Cómo se verifica cada afirmación

Cada frase del reporte que afirma algo concreto va con una cita: un fragmento de texto copiado literalmente de la fuente. Antes de publicar, ese fragmento se compara palabra por palabra contra el texto original guardado. Si no coincide exacto, la afirmación se descarta, no se publica "aproximada". La prueba es el link a la fuente, no nuestra palabra.

Qué NO cubre

Por qué puede volver vacío

El resultado más común para una empresa chica o mediana, sobre todo en Argentina, es que no haya prensa ni movimientos corporativos indexados en los últimos 90 días. Cuando pasa eso, el reporte no dice "no encontramos nada" y listo: dice exactamente qué ventana de tiempo se revisó, qué ángulos se buscaron (prensa, movimientos corporativos, contrataciones, producto, riesgo), y cuántas fuentes se descartaron por no tener contenido citable. Un reporte vacío no es una falla nuestra: es un hallazgo real sobre la huella pública de esa empresa, y por eso se llama Diagnóstico de Opacidad, no un error.

El reporte nace en revisión antes de mandarse: si tiene señales y es sobre el dominio del propio solicitante, puede salir directo. El resto pasa por una persona antes de llegar a su casilla.

Qué estás viendo: tres lecturas, una cita literal y una firma que se puede comprobar

El radar de la portada no es un feed de noticias. Es un experimento a la vista, sobre una lista pública de empresas nombradas, para medir una sola cosa: qué pasa con un hecho de mercado cuando lo leen dos máquinas distintas y una persona, y todo queda registrado.

Por qué no delegamos la lectura

Las herramientas comerciales que leen noticias por vos vienen con reglas de seguridad que decide el proveedor. Ante temas como paros, demandas, sanciones o boicots, a veces devuelven una versión suavizada, o directamente no responden. Eso no es un defecto que se apague: es parte del producto. Una empresa que delega el descubrimiento de mercado a una sola de esas herramientas hereda ese criterio sin verlo. Acá no lo asumimos, lo medimos. Cuando un modelo declina evaluar un hecho, la tarjeta lo dice con esas palabras.

Tres lecturas de la misma señal

Cada tarjeta recibe el mismo texto original y el mismo hecho, y lo somete a tres lecturas independientes: un modelo comercial, nuestro propio modelo corriendo en infraestructura propia, y una persona del equipo. A cada uno se le pide lo mismo y nada más: decir si el texto respalda el hecho, no lo respalda, o no alcanza para decidir. Ninguno opina, ninguno redacta. No promediamos las tres lecturas ni elegimos una ganadora. Si las dos lecturas automáticas no coinciden, la tarjeta lo deja ver tal cual. Mientras una lectura no llegó, dice "pendiente".

La cita manda

Debajo de cada hecho va la oración exacta de la fuente que lo respalda, copiada letra por letra, con el link al lado. Antes de publicar, esa oración se compara contra el texto original guardado. Si no aparece literal, la señal no se publica. La máquina no resume ni reescribe: recorta. Y cuando un hecho lo reescribe una persona, la tarjeta lo dice, y las dos lecturas automáticas vuelven a correr sobre el hecho nuevo.

Una persona firma, y se puede comprobar

La persona lee el texto y el hecho sin ver qué dijeron los modelos. Su lectura queda sellada con una huella única que combina la fecha, el hecho evaluado y quién lo evaluó. Esa huella no se puede editar después, ni siquiera por nosotros. El botón "Comprobar" de cada tarjeta la recalcula contra lo guardado y te dice si sigue intacta. También registramos cuánto tardó esa persona: una lectura aprobada en menos de tres segundos queda marcada como tal, y esa marca forma parte de lo firmado.

Qué no te prometemos

No publicamos un índice ni un puntaje de "cuánto oculta cada modelo": todavía no hay una medición que lo respalde. No decimos que una lectura tenga razón y otra no. No evaluamos personas, solo hechos sobre empresas nombradas. Lo que publicamos es la medición, con sus huecos a la vista. Qué concluir de ella es tuyo.

Cómo entra una señal al radar

El listado de la portada no es el reporte: es el Radar de Mercado corriendo sobre una lista pública y acotada de empresas nombradas. Esto es lo que pasa entre una fuente y una tarjeta.

Qué NO hace el radar público

Reglas que el operador no puede saltear

Estas cuatro no son opciones de configuración. Están grabadas en la Capa Única de Señales o verificadas por controles automáticos que fallan si alguien las cambia sin decirlo.

Estas reglas son la forma concreta de los Mandatos Fundacionales en esta superficie. Si no se puede auditar, el dato no existe. Un falso positivo es peor que una señal perdida. Las reglas no se sugieren, se graban.

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